PRENSA IBERO
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23 DE MARZO DE 2026
Por: Luis Reyes
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El Rector de la Universidad iberoamericana (IBERO) Ciudad de México (CDMX), Luis Arriaga Valenzuela, dirigió un mensaje que combinó sensibilidad, autocrítica y sentido de misión a estudiantes que egresan de la generación primavera 2026 y dijo que en la IBERO se forman mujeres y hombres para los demás.

Ante egresadas, egresados y familias, reconoció el significado de concluir una etapa, pero también subrayó la necesidad de mirar de frente los momentos difíciles que marcan a una comunidad.
En particular, se refirió al incidente ocurrido durante la toma de fotografías de egreso, un hecho que, dijo, “nadie hubiera querido que sucediera”, pero que permitió evidenciar la fortaleza del tejido universitario a través del acompañamiento, el cuidado y la responsabilidad institucional asumida desde el primer momento.

A partir de este contexto, el Rector planteó una primera reflexión: qué significa pertenecer a la IBERO en un entorno donde las redes sociales simplifican realidades complejas y difunden estereotipos.
Señaló que, frente a la desinformación, no basta con reaccionar, sino que es necesario preguntarse constantemente “¿quiénes somos?”. En ese sentido, recordó que la universidad, fundada en 1943, se ha concebido como una institución orientada a la búsqueda de la verdad y a la respuesta de los grandes desafíos de su tiempo, enraizada en la tradición educativa de la Compañía de Jesús.

Esta herencia, explicó, se traduce en una formación que entiende la excelencia como servicio y que ha dado lugar a investigaciones, proyectos creativos e iniciativas empresariales con impacto social. “En la Ibero se forman mujeres y hombres para los demás”, enfatizó.
También, advirtió sobre el “ruido digital” reciente que ha generado percepciones distorsionadas sobre la universidad y su comunidad. Si bien reconoció que estos mensajes pueden causar ansiedad, afirmó que la experiencia vivida por las y los estudiantes dentro del campus es la mejor evidencia de su identidad: una comunidad diversa, crítica y solidaria.

Por ello, invitó a las y los egresados a sostener con coherencia aquello que aprendieron durante su paso por la universidad, recordando que lo que define a la IBERO no son los estereotipos, sino la congruencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
En un segundo momento, el mensaje se centró en la responsabilidad que asumen las y los egresados. Retomando el pensamiento de Peter-Hans Kolvenbach y del Papa Francisco, explicó que la formación en una universidad jesuita implica compartir un horizonte común y un compromiso activo con la transformación social.

Egresar, dijo, no es sólo cerrar un ciclo, sino abrir la posibilidad de incidir en el mundo desde la propia profesión, con ética, sensibilidad y sentido de comunidad.
Detalló que ser egresada o egresado de la IBERO implica acompañar a otros, reconocer las desigualdades, apostar por el diálogo y construir espacios más justos. También significa defender la dignidad humana en todo momento, incluso frente a quienes piensan distinto, y asumir que la vida se construye colectivamente.
En ese sentido, recordó que las y los graduados se integran a una red global de más de 230 universidades jesuitas, lo que amplía su alcance y su responsabilidad en la sociedad.

Hacia el cierre, el rector convocó a las y los egresados a mantener dos principios fundamentales: la sensibilidad para reconocer el dolor y la honestidad intelectual para pensar con libertad y rigor.
Subrayó que México necesita no sólo profesionistas competentes, sino personas íntegras, capaces de cuestionar la realidad y de comprometerse con el bienestar de los demás.

En el ambiente de la ceremonia, la emoción fue palpable desde los primeros momentos. Madres y padres observaban con orgullo a sus hijas e hijos avanzar hacia el cierre de una etapa que representó años de esfuerzo compartido.
Entre miradas cómplices y aplausos contenidos, se percibía no sólo la satisfacción por el logro académico, sino también la certeza de haber acompañado un proceso de crecimiento personal y profesional.

Para las familias, el mensaje del Rector resonó de manera especial. Las palabras sobre comunidad, cuidado y responsabilidad evocaron recuerdos de los años vividos en la universidad: los desafíos superados, las incertidumbres y los aprendizajes que trascendieron las aulas.
Por: Luis Reyes
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