19 DE MAYO DE 2026
¿Cómo la pérdida de vegetación agrava la intensidad de las lluvias en CDMX? Académico IBERO explica
PRENSA IBERO
19 DE MAYO DE 2026
PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Ante los nuevos pronósticos de lluvias intensas para la Ciudad de México durante mayo de 2026, especialistas advierten que el problema de las inundaciones no puede entenderse únicamente como una falla de drenaje o infraestructura, sino también como consecuencia de transformaciones ambientales acumuladas durante décadas, entre ellas la pérdida acelerada de vegetación urbana.
De acuerdo con previsiones meteorológicas recientes, durante esta semana persistirán lluvias fuertes, posible caída de granizo y actividad eléctrica en distintas zonas del Valle de México.
Sin embargo, el Dr. José Alberto Lara Pulido, del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (CENTRUS) de la Universidad Iberoamericana, explicó desde el año pasado, durante una conversación realizada en medio de las fuertes lluvias que afectaron a la capital, que el fenómeno está estrechamente relacionado con la manera en que la urbanización ha transformado el ecosistema de la ciudad.
“¿Por qué está lloviendo tanto?”, planteó entonces el académico al analizar las inundaciones históricas registradas en la capital en 2025. Según explicó, la disminución de vegetación en las urbes genera aumentos de temperatura que provocan que el agua se evapore más rápido, favoreciendo lluvias más frecuentes e intensas.
Lara Pulido advirtió además que, incluso si la infraestructura hidráulica de la ciudad funcionara a su máxima capacidad, las inundaciones continuarían ocurriendo debido al enorme volumen de agua que cae sobre la metrópoli.
El especialista señaló que la pérdida de árboles, áreas verdes y suelo natural de absorción modifica profundamente el comportamiento del agua dentro de la ciudad. Mientras la vegetación ayuda a regular temperatura, humedad y captación pluvial, el crecimiento de superficies impermeables como concreto y asfalto acelera el escurrimiento y satura más rápidamente el drenaje.
En días recientes, académicos de la IBERO también advirtieron que la Ciudad de México se ha convertido en una enorme superficie impermeable debido al crecimiento de vialidades y desarrollos urbanos cubiertos de concreto, lo que impide que el agua de lluvia se infiltre naturalmente al subsuelo.
“El agua de lluvia ya no se infiltra al subsuelo. Lo que hacemos es expulsarla lo más rápido posible hacia el drenaje”, explicaron especialistas de la universidad al proponer modelos urbanos inspirados en ciudades que han aprendido a convivir con el agua mediante infraestructura verde y espacios de absorción (lee aquí la nota).
La relación entre urbanización y lluvias extremas también ha sido señalada por especialistas en ingeniería hidráulica, quienes advierten que la desaparición de vegetación reduce el tiempo de absorción natural del agua y provoca que enormes volúmenes desciendan mucho más rápido hacia las zonas bajas de la ciudad.
Para académicos, académicas y especialistas en sustentabilidad, estos fenómenos reflejan cómo el cambio climático y el modelo de expansión urbana están modificando el comportamiento hidrológico de la capital, incrementando tanto la frecuencia de lluvias intensas como los riesgos de inundaciones y encharcamientos severos.
Especialistas insisten en que enfrentar las lluvias extremas requiere no sólo ampliar drenajes o construir más infraestructura gris, sino recuperar ecosistemas urbanos, aumentar áreas verdes, proteger zonas de conservación y replantear la relación de la ciudad con el agua.
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