PRENSA IBERO
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14 DE MAYO DE 2026
Por: Luis Reyes
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La reciente reunión entre los gobiernos de China y Estados Unidos (EU) representa un intento por reducir tensiones en medio de un escenario internacional marcado por disputas comerciales, rivalidad tecnológica y conflictos en Medio Oriente, consideró la Dra. Aribel Contreras, Coordinadora de la Licenciatura en Negocios Globales de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
En entrevista con Prensa IBERO, explicó que el acercamiento entre ambas potencias no es nuevo y responde a intereses económicos y estratégicos que se han mantenido desde el primer mandato de Donald Trump, cuando comenzaron negociaciones para fortalecer relaciones comerciales pese a las diferencias políticas.
“Desde el primer mandato de Trump ya había acercamientos para hacer más negocios con China. Ahora estamos viendo una versión 2.0 de esta relación”, señaló.
Aunque reconoció que existen temas donde ambos gobiernos mantienen desacuerdos históricos —como el caso de Taiwán—, destacó que el encuentro era necesario ante el deterioro de la relación bilateral en los últimos años.
“Era importante que se abordaran estos temas porque hay preocupaciones comunes, especialmente por las consecuencias económicas y energéticas derivadas de los ataques de EU e Israel contra Irán y el riesgo para el Estrecho de Ormuz”, explicó.
La especialista de nuestra casa de estudios señaló que mantener abierto el canal de comunicación política entre Washington y Beijing resulta fundamental debido a que ambas naciones continúan siendo las principales potencias económicas y militares del mundo.
“Ante tanta rivalidad y confrontación, es positivo que se reúnan. Los dos países hegemónicos necesitan mantener siempre abiertos sus canales de diálogo”, afirmó.
La académica subrayó que uno de los puntos centrales del encuentro fue la estabilidad en el Estrecho de Ormuz, zona clave para el comercio energético internacional.
Recordó que Irán ha controlado el paso marítimo dependiendo de la nacionalidad de las embarcaciones, aunque históricamente ha mantenido mejores condiciones para buques vinculados con China.
“El hecho de que Washington y Beijing se pongan de acuerdo son buenas noticias parcialmente para Irán, pero sobre todo para todos los países que usan el Estrecho de Ormuz para su comercio exterior”, dijo.
No obstante, advirtió que el acercamiento diplomático no implica el fin de la guerra en Medio Oriente ni de las tensiones internacionales.
“Tampoco podemos tocar campanas al vuelo creyendo que esto será el fin de la guerra. Es un buen paso, pero no sustituye otras conversaciones ni elimina las diferencias geopolíticas”, puntualizó.
También, destacó la relevancia de la presencia de empresarios tecnológicos estadounidenses durante la visita, particularmente por el interés de fortalecer la cooperación en sectores estratégicos como Inteligencia Artificial (IA), microchips y minerales críticos.
“No olvidemos que China mantiene bloqueadas muchas plataformas estadounidenses como Google, Facebook o Instagram. Era importante que estos gigantes tecnológicos dialogaran con sus homólogos chinos para explorar espacios de cooperación”, explicó.
Afirmó que detrás de este acercamiento existe una fuerte disputa por el liderazgo tecnológico global, especialmente en sectores relacionados con IA y semiconductores.
En ese contexto, recordó que Taiwán continúa siendo un actor central debido a su liderazgo mundial en la fabricación de microchips.
“En el caso específico de los microchips, el gran productor es Taiwán, no China. Por eso el tema taiwanés sigue teniendo un peso geopolítico enorme”, sostuvo.
Añadió que la cooperación científica y tecnológica entre China y EU existe desde hace décadas, aunque actualmente se encuentra atravesada por medidas proteccionistas y disputas comerciales que se intensificaron durante la pandemia y con la reciente guerra arancelaria impulsada por Washington.
“China ha insistido en que ambas potencias pueden coexistir y complementarse dentro de la comunidad internacional, pero esta rivalidad económica, tecnológica y militar sigue vigente”, indicó.
Finalmente, señaló que el principal resultado del encuentro podría ser una etapa de mayor mesura política, aunque sin eliminar el conflicto estructural entre ambas naciones.
“La apuesta es seguir construyendo el diálogo, pero esto no significa el fin de la rivalidad. Tampoco el fin de la guerra en Medio Oriente ni de las confrontaciones económicas. Simplemente estamos viendo un momento de distensión”, concluyó.
Por: Luis Reyes
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