PRENSA IBERO
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11 DE MAYO DE 2026
Por: Luis Reyes
AUTOR
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

Mientras en las ciudades el bienestar suele asociarse con ingresos, consumo o éxito individual, en muchas comunidades indígenas de Oaxaca la idea de “bienestar” se ve como un aspecto colectivo. Así lo muestra una investigación longitudinal realizada por el Dr. Oscar A. Martínez Martínez, investigador del EQUIDE y del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
En la investigación longitudinal (2015-02025) en distintos municipios indígenas de Oaxaca, muestra que, aunque dimensiones tradicionales como educación, empleo e ingresos siguen siendo fundamentales, el bienestar en contextos indígenas tiene un sentido mucho más colectivo y comunitario.
Elementos como la reciprocidad, la relación con la naturaleza, la espiritualidad y las redes de apoyo aparecen como componentes centrales para tener bienestar.
“En la comunidad hay más paz; todos nos ayudamos y todos trabajamos juntos”, relató uno de los participantes del estudio. Otro resumió el valor de la vida comunitaria al afirmar: “No necesitamos grandes cosas para ser felices en mi comunidad”.
El estudio encuentra que existen alto rezagos educativos. En muchas localidades persisten barreras estructurales: ausencia de escuelas secundarias, altos costos de traslado y desigualdad de género en el acceso educativo.
Varias mujeres entrevistadas señalaron que en generaciones anteriores se privilegiaba la educación de los hombres sobre la de las mujeres. A pesar de esto último, la educación se sigue considerando como el principal camino para mejorar las condiciones de vida.
A ello se suman problemas económicos persistentes. En numerosas comunidades las oportunidades laborales son escasas y dependen principalmente de la agricultura y la producción artesanal.
Los participantes señalaron que los ingresos apenas alcanzan para cubrir necesidades básicas y reclamaron mayor apoyo gubernamental para el campo y la comercialización de productos locales.
El acceso a servicios de salud apareció como otra de las principales preocupaciones. En varias localidades no hay clínicas o estas carecen de médicos, medicamentos y equipo básico. Frente a ello, muchas comunidades mantienen el uso de medicina tradicional basada en hierbas y conocimientos ancestrales transmitidos entre generaciones.
Uno de los cambios más alarmantes detectados por la investigación fue la creciente escasez de agua. Habitantes de distintas comunidades reportaron largos periodos sin suministro y vincularon el problema con el cambio climático y la expansión del cultivo de maguey para la producción de mezcal.
Según los testimonios, la sobreexplotación del suelo y la deforestación han comenzado a alterar los ciclos naturales y aumentar la erosión.
“Nos falta agua, no ha llovido”, relató una mujer entrevistada. Otro habitante explicó que hay casas que pueden pasar semanas o incluso meses sin acceso regular al agua potable.
La desigualdad digital también forma parte de las brechas detectadas. Aunque el acceso a internet y telefonía es considerado indispensable para el desarrollo comunitario, muchas localidades carecen de infraestructura o no pueden costear el servicio.
Algunos participantes señalaron que tener una computadora resulta inútil si no existe conexión estable o recursos para pagar internet.
En contraste con estas carencias, el estudio destaca la fortaleza del capital social comunitario. Prácticas tradicionales como el tequio —trabajo colectivo para beneficio común— y la Guelaguetza —apoyo mutuo entre familias y vecinos— siguen funcionando como mecanismos de solidaridad y resolución de problemas.
Las comunidades también expresaron una profunda relación espiritual y cultural con la naturaleza. La tierra, el agua y el bosque no son vistos únicamente como recursos económicos, sino como parte esencial de la vida comunitaria y del equilibrio colectivo.
Para muchas comunidades oaxaqueñas, tener bienestar implica mantener la armonía con la comunidad, la naturaleza y las tradiciones, incluso en medio de condiciones persistentes de desigualdad y abandono institucional.
Los hallazgos muestran que el bienestar indígena no puede entenderse únicamente desde indicadores económicos convencionales, por lo cual es importante que los organismos oficiales que midan este concepto tengan presente la forma de entenderlo para estas comunidades.
La investigación completa puedes revisarla en este enlace.
Por: Luis Reyes
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