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PRENSA IBERO
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

El Dr. Alessandro Questa, del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, señala que la producción de residuos es consecuencia de un sistema económico basado en empaques y desechables
Advierte que la falta de ciudadanía y corresponsabilidad con el espacio público agrava el problema en las grandes ciudades mexicanas
A propósito de las discusiones sobre la basura que se genera en festejos deportivos y eventos masivos, el Dr. Alessandro Questa Rebolledo, profesor-investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana (IBERO)
“Tenemos una sociedad que realiza sus transacciones mediante la basura. Desde productos de consumo cotidiano hasta compras realizadas por internet, prácticamente todo llega envuelto en múltiples capas de cartón, plástico, unicel o celofán que terminan convirtiéndose en desechos”, afirmó.
En entrevista con Prensa IBERO, dijo que este fenómeno no es exclusivo de México. Se trata de una característica global del modelo económico actual, presente tanto en ciudades latinoamericanas como en grandes metrópolis de Asia, Europa o América del Norte. Por ello, consideró equivocado atribuir el problema a una supuesta característica cultural de las y los mexicanos.
Más que centrarse en quienes generan residuos durante un partido o espectáculo, el investigador propuso analizar qué ocurre después: cómo se recolecta la basura, qué tan eficientes son los sistemas de manejo de residuos y qué infraestructura existe para procesarla adecuadamente.
“El capitalismo de la basura genera enormes ganancias económicas. Detrás de cada empaque existen industrias enteras que obtienen beneficios de la producción masiva de materiales desechables que, una vez usados, se convierten en residuos que las ciudades deben gestionar”, explicó.
No obstante, el académico dijo que existe un componente social relacionado con la forma en que las personas se vinculan con el espacio público. A su juicio, uno de los principales desafíos de México es la construcción de ciudadanía.
La ciudadanía, detalló, implica sentirse corresponsable de las calles, parques, servicios públicos e infraestructura de una comunidad. Cuando las personas perciben esos espacios como propios, desarrollan conductas de cuidado y protección.
“En contextos marcados por la desigualdad y la exclusión histórica, muchas personas no generan ese sentido de pertenencia. Hay quienes piensan: en mi casa sí limpio, pero aquí no porque no es mío”, señaló.
Mencionó que esta desconexión tiene raíces profundas vinculadas con procesos históricos y estructuras sociales que han dificultado la construcción de una ciudadanía. Mientras en algunas comunidades pequeñas todavía hay redes de corresponsabilidad donde habitantes cuidan espacios compartidos, en grandes ciudades ese vínculo suele debilitarse.
Consideró que los sistemas de recolección y manejo de residuos en ciudades como la Ciudad de México enfrentan limitaciones, especialmente durante eventos masivos, por lo que cualquier estrategia para enfrentar el problema debe combinar mejores políticas públicas.
Más que señalar culpables individuales, concluyó, el desafío consiste en cuestionar un modelo económico que produce basura de manera permanente y en fortalecer una cultura ciudadana que permita asumir la responsabilidad colectiva sobre los espacios que compartimos.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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