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PRENSA IBERO
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• El análisis del Programa de Seguridad Ciudadana de la IBERO fue publicado en abril, meses antes del Mundial 2026, y hoy cobra nueva relevancia tras la jornada con menos homicidios registrada en una década • La investigación advierte que una disminución de asesinatos, aunque es una noticia positiva, no basta para concluir que la violencia esté disminuyendo en su conjunto
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Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional

La jornada con menos homicidios registrada en México en los últimos diez años, ocurrida en plena celebración del Mundial 2026, representa una noticia alentadora. Sin embargo, desde la academia, especialistas advierten que el descenso de este delito no necesariamente implica que el país sea hoy menos violento.
Durante los 25 días en que México fue sede del Mundial 2026, entre el 11 de junio y el 5 de julio, el país registró 1,007 homicidios dolosos, un promedio de 40 asesinatos diarios, la media más baja en lo que va del año. Incluso, el
Meses antes de que iniciara la Copa del Mundo, el Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana publicó el estudio Menos homicidios, más preguntas: Hipótesis y evidencia sobre la disminución de la violencia homicida en México, un documento que hoy resulta especialmente pertinente para interpretar esta coyuntura.
El análisis parte de un hecho inédito: entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, el promedio diario de homicidios dolosos reportado por el Gobierno de México pasó de 86.9 a 48.8 víctimas, una reducción de 44 por ciento en apenas año y medio. El documento reconoce que se trata de una noticia positiva, pero subraya que una caída de esa magnitud exige explicaciones rigurosas y no conclusiones apresuradas.
"La pregunta relevante ya no es únicamente si bajaron los homicidios, sino qué mecanismos están produciendo ese descenso", plantea el estudio, que propone analizar el fenómeno desde la evidencia y no desde posiciones políticas preconcebidas.
El Programa de Seguridad Ciudadana sostiene que existen dos errores frecuentes en el debate público: asumir que la disminución demuestra automáticamente el éxito de la estrategia de seguridad o, en sentido contrario, atribuirla sin pruebas a una manipulación de las cifras.
En cambio, propone un ejercicio distinto: formular hipótesis, identificar qué evidencia debería observarse si cada una fuera correcta y contrastarlas con los datos disponibles.
El estudio identifica seis mecanismos que podrían explicar, de manera total o parcial, la disminución de homicidios:
procesos estructurales de largo plazo, como la expansión educativa
cambios en el control territorial del crimen organizado
nuevos equilibrios o pactos entre grupos criminales
efectos de la estrategia gubernamental de seguridad
sustitución de homicidios por otras formas de violencia, como las desapariciones
errores o limitaciones en los sistemas de medición estadística
El documento aclara que estas hipótesis no son excluyentes y que varias pueden estar ocurriendo simultáneamente.
Uno de los planteamientos más relevantes del estudio es que una disminución de los homicidios no necesariamente implica una reducción de la violencia en sentido amplio.
Desde la teoría del control territorial, el documento explica que cuando un grupo criminal consolida su dominio sobre una región, los asesinatos pueden disminuir porque desaparecen las disputas abiertas. Sin embargo, esa aparente calma puede coexistir con otras formas de control coercitivo, como la extorsión, el cobro de derecho de piso, el reclutamiento forzado o las desapariciones de personas.
De igual forma, el análisis señala que, si parte de la violencia letal se oculta mediante desapariciones, la reducción en los registros de homicidio no necesariamente reflejaría una disminución equivalente en la victimización. Por ello plantea la necesidad de estudiar conjuntamente ambos fenómenos antes de sacar conclusiones definitivas.
El estudio también reconoce que la estrategia federal de seguridad podría estar contribuyendo a la reducción de homicidios. No obstante, advierte que todavía hacen falta evaluaciones independientes que permitan medir cuánto del descenso puede atribuirse a las políticas públicas y cuánto responde a otros factores.
Para el Programa de Seguridad Ciudadana de la IBERO, la caída de los homicidios es una noticia que debe celebrarse, pero también una oportunidad para fortalecer la investigación y comprender con mayor precisión qué está cambiando en la violencia en México.
Las opiniones y puntos de vista vertidos en este comunicado son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de la Universidad Iberoamericana.
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